Inalcanzable

Inalcanzable

¡Bienvenidos a Radhuk! 🙂

No, no estaba desaparecida. Sé que prácticamente han pasado eones desde la última vez que publiqué una entrada en el blog, aunque supongo que de nuevo debo echarle la culpa a la inspiración. Llevo dos semanas intentando escribir el relato que tenéis a continuación, pero ha sido una tarea realmente complicada. Y a pesar de tenerlo ya aquí, publicado, de estar delante de él, no acabo de alinearme con sus letras. Me resultan, nunca  mejor dicho, inalcanzables. Quizás porque son líneas salidas de la Esther de hace algunos años, la que escribía sobre el amor desgarrado, trágico y herido, no correspondido, que asolaba una adolescencia que queda ya bastante lejos.

Es extraño volver a aquellos días, pero ya sabéis que el corazón es rebelde y actúa sin dar explicaciones. Imagino que en ese mes de mayo que aún no había pasado a mejor vida le apetecía refugiarse en lo que un día fue. En lo que dejó de ser.

¡En fin, no me enrollo más!

Espero volver muy pronto con nuevos relatos. Hasta entonces disfrutad de la semana 😀

¡Besos!

¿Seguimos leyendo?

Inalcanzable

En la trinchera, el límite que no es sino el borde del abismo, te encuentras disparando balas de besos que atraviesan mi pecho. Y caigo herida, abatida,  sin saber si es el cielo o el infierno lo que se cierne sobre mí. Acero. Caricias de acero se desprenden de los cañones que se asoman tras las muros derruidos de mi alma. Tan cerca, tan lejos.  Respirando al mismo son, muriendo al mismo tiempo. De pie y con sutiles diferencias, como los detalles que tantas batallas te hicieron  ganar. Tú, héroe de guerra; yo, soldado caído. Después llega el quejido lastimero de una trompeta. ¿Por quién llora si no es por un corazón roto? ¿Por quién rasga sus cuerdas vocales vestidas de óxido y tristeza? La lluvia que nos unió es la que ahora nos separa y diluye la sangre en la tierra. Y tu figura recortada por los rayos del sol entre la niebla es una tenue sombra a punto de consumirse.

La humedad me toca el rostro cansado. Suspiro. Es lo último que te regalo.

Así te vas.

Y aquí me quedo. Aquí descansarán conmigo las secuelas de lo que pudo ser. Como cenizas mojadas. Lo que nunca será. Porque aquel día fue el punto final del «Érase una vez» que jamás hubo. Comienzo dormido, final desvelado.

Los años me adormecen en tu ausencia, como si el tiempo tuviese el capricho de transcurrir más despacio. Me encierra en su monotonía, en su rutina. En la ruina. Y como de costumbre, me trago las lágrimas que queman mi garganta y provocan la más dura de las resacas. Pero no, al final de la botella tampoco estás. Noche tras noche embriago mi dignidad de recuerdos que más tarde serán polvo y dolor de cabeza. Y así mi pretensión de olvidarte se convierte en un calendario desbordado de cruces.

Días en blanco. Encuadrados en un delgado friso.

Días en los que mis vestidos no hablan de tus manos, que arañaban la delicada tela para peinar de cicatrices la piel. En los que el viento no me regala tu perfume. En los que tu voz se diluye en el aire, la luz en la oscuridad.

Días tachados.

Aún ahora sigo estirando el brazo con la absurda obsesión de alcanzarte en los segundos ya pasados. Y quemar las palabras que selló la razón. Y entender la belleza del color gris estando enamorado. Acortar la distancia que separa tu espalda de mi pecho y decirte que te quiero. Otra vez. A gritos por si no me escuchas. Por si te niegas a prender el fuego. Por si ya no quieres oírme ni recordar cómo se entornan mis labios al abrirte de par en par el corazón desnudo, al descubierto. Como un beso. De tantos que gastamos. De tantos que nos quedaron por discutir. Como un beso…

Supongo que al final sigues siendo inalcanzable, promesa rota y contrato verbal no vinculante. Inalcanzable.

Inalcanzable en la trinchera desde la que ametrallas todo cuanto nos pertenecía. Disparando balas de besos que atraviesan mi pecho. Y caigo herida, abatida, aunque ahora con la certeza de que no es sino el infierno lo que se cierne sobre mí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.