No sé escribir

No sé escribir

¡Hola todos y feliz domingo! San Valentín, sí, pero para mí día de desconexión total. Esta última semana ha resultado ser agotadora. Mañanas y tardes ocupadas y como broche de oro, viaje exprés a Donostia (capital de la provincia de Guipúzcoa, en País Vasco, para que os ubiquéis los que seáis fuera de España. Os dejé una foto en Instagram :D). En comparación a esta que ha pasado, la próxima semana va a transcurrir a un ritmo muy lento 😛

¡En fin! Relato nuevo (y algo breve), que ya tocaba. Lo cierto es que lo había terminado el miércoles, pero faltaba pulirlo, y como su publicación ha coincidido este 14 de febrero no quería darle un toque amargo, aunque la idea desde el principio era esa. Perdonad por el pasteleo (otra vez).

¡Nos leemos pronto por Radhuk! ¡Feliz día a todos!

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PD: ¿No os encanta el doodle que ha puesto hoy Google? A mí al menos me parece muy tierno 🙂 Sí, en las tres versiones que he visto del mismo, no sé si habrá más.

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El placer de nunca haberte conocido

El placer de nunca haberte conocido

Cuando aún no hay nada que contar, ¿quién no se ha montado su propia película? ¡Buenos días, tardes o noches! Ya veis que en Radhuk tenemos carta a gusto del lector. Este es el hilo conductor del siguiente relato en honor a todas las veces en las que nuestra imaginación se ha desviado demasiado de la realidad para permitirnos soñar con los ojos abiertos. ¿A quién no le ha pasado? 😉

¡Feliz martes y disfrutad de la semana!

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Universo

«Vie(r)nes». En alguna parte leí ese juego de letras y paréntesis (seguramente en Twitter). Me pareció increíble cómo una simple palabra podía decir tanto con tan poco. Creedme, porque de ella salió el texto que tenéis a continuación.

Hace unos días, por cierto, terminé de leer El Mar Infinito, de Rick Yancey, así que pronto habrá reseña de esta segunda parte de La Quinta Ola. Ahora he decidido retomar Los hombres que no amaban a las mujeres, novela que tengo pendiente desde hace por lo menos cinco años. Supongo que cuando me regalaron el libro no era el momento propicio para sumergirme en el mundo de Millenium, cosa que el tiempo se ha encargado de cambiar.Y como no puedo estar ni un día sin mi dosis de literatura, ya estoy viviendo las vidas de Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander.

¡Disfrutad del «vie(r)nes» y, por supuesto, del fin de semana!

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Trazos

Trazos, Crónicas de Radhuk

Llega el fin de semana y en Radhuk la inspiración también está de paso. Entrada exprés antes de desconectar el resto del día. Acertáis los que suponéis que el siguiente texto trata de lo que viene tratando prácticamente cada entrada desde que el blog vio la luz. Algún día sorprenderé con un relato totalmente contrario a lo que os tengo acostumbrados a los que me leéis (¡GRACIAS!), aunque seguramente la primera sorprendida sea yo misma.

¡En fin! No me extiendo más. Espero que os gusten estos Trazos, pero sobre todo espero seguir viéndoos por Radhuk.

¡Besos y feliz fin de semana!

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Enamorado y hundido

Enamorado y hundido

Las promesas no tienen precio. Y un beso es una especie de promesa.

El mar infinito, Rick Yancey

Promesa. Una palabra especialmente bella para unos; una pesadilla para otros. Y más si hablamos en plural. Yo soy de las que la encuadran en la primera categoría. Supongo que porque las valoro y las cuido, y porque nunca prometo lo que no puedo o no quiero cumplir. Por eso y por el famoso dicho de que lo prometido es deuda, estoy escribiendo estas líneas, porque en la entrada anterior dije que los relatos románticos volverían a Radhuk. ¡Y aquí están! Además esta vez es doblemente especial. ¿La razón? Que esto, como si de una excepción se tratase, no es un relato amargo, de esos que se clavan directamente en la herida y vierten limón sobre ella. Así, sin tequila ni sal. No es un relato de desamor, sino todo lo contrario. Al menos eso creo. Mis propios textos me hacen dudar.

En fin, espero que os guste. Recordad que para no perderos más relatos como este podéis suscribiros al blog y recibir una notificación de cada nueva entrada que publique. Si visitáis Radhuk desde el ordenador encontraréis la ventana de suscripción en la barra lateral derecha; y si estáis aquí desde el móvil sólo tenéis que bajar hasta el final del relato, hasta encontrar la famosa caja de suscripción.

¡Muchas gracias a todos por vuestro apoyo, por leerme y dejarme vuestros comentarios!

Feliz domingo. ¡Nos leemos pronto!

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