«Más allá» | El Guerrero a la Sombra del Cerezo

¡Sorpresa! ¿Cuánto tiempo hacía que no publicaba una reseña literaria? En estos años he querido volver varias veces a mi canal de YouTube pero, por desgracia, los días no tienen más de 24 horas, y por unas cosas o por otras no he podido darle vida a esa parte del blog… hasta ahora. Hoy la ocasión lo merece. Hoy vuelvo a ponerme delante de la cámara para hablaros de un libro que me ha cautivado desde su prólogo: «El guerrero a la sombra del cerezo», de David B. Gil. Así, sin necesidad de ver el vídeo: Leedlo. Es una historia envolvente y maravillosa, muy bien construida, con unos personajes entrañables y perfectamente escrita. Es, de hecho, de esas novelas que, una vez terminadas, te gustaría olvidar para tener la oportunidad de descubrirla y leerla de nuevo. Hacía muchísimo tiempo que, como lectora, no sentía esas ganas de devorar cada página, de inquietarme por averiguar cómo encajaba cada pieza, de olvidarte del reloj por no poder apartar la vista del libro. Y por todo ello quiero recomendarla. Me gustaría que más gente descubra este título y se adentre en el mundo que nos presenta David B. Gil: una historia de traiciones y venganzas en el Japón feudal de principios del siglo XVII.

Por cierto, además de esta reseña, he querido escribir un pequeño relato basado en la propia novela: «Más allá». Lo he hecho con el permiso del autor, a modo de homenaje, y con toda la humildad y el respeto por la obra. A fin de cuentas, soy una escritora muy amateur y nunca jamás había hecho algo así antes. Leer «El guerrero a la sombra del cerezo», sin embargo, me ha inspirado a ello, pues, tras acabarlo, sentía que una parte de sus personajes se habían quedado a mi lado. El relato no desvela nada del libro, pero si ya lo habéis leído, encontraréis mayor sentido a lo que vive y siente nuestra «viajera» en las siguientes líneas.

Espero que os guste y que os animéis a viajar de la mano de Seizō Ikeda y Ekei Inafune, protagonistas de la novela.

Sin más, me despido hasta la próxima entrada. 🙂

¡Nos leemos pronto!

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Tuve miedo

Tuve miedo

La mente es poderosa. Demasiado, diría yo. El miedo (en ocasiones, irracional), puede bloquearnos hasta el punto de vivir pensando constantemente en cosas que aún no han sucedido, ni sucederán. A mí me pasa a menudo y aunque intento dejar a un lado la angustia, a veces es difícil. De esa clase de «miedos» trata el texto que tenéis a continuación.

Como siempre, muchísimas gracias por leerme. Sé que he estado un tiempo sin actualizar el blog, pero ya tengo preparados algunos borradores que espero publicar pronto.

¡Feliz semana!

PD: Escuché la nueva canción de La Oreja de Van Gogh, Abrázame, en un momento protagonizado por uno de esos «miedos». Y de ahí surgió este relato. 🙂

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Si supiera hablar la lluvia

Si supiera hablar la lluvia

Hacía muchísimo tiempo que no escribía un relato romántico. Raro, rarísimo en mí. Antaño no dejaba de redactarlos. Hoy vuelvo a la carga. Hoy, que llueve, hablamos precisamente de lluvia, pero sobre todo… de amor.

El siguiente relato es un recuerdo de la tormenta más bonita que he vivido. Una que ya dura cuatro años. Bendita lluvia. Que no acabe nunca.

Espero que os guste.

¡Nos leemos por Radhuk!

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Fui

No, el aviso que os ha llegado al correo no es un mail fantasma. ¡Estas Crónicas aún viven! Aunque sí, lo digo con la boca pequeña, pues han pasado meses desde que escribiera la historia de aquel anciano orfebre y su veleta roja. Perdonad por tan larga espera. La inspiración es caprichosa y escribe cuando quiere, ya lo sabéis. Yo sólo transcribo cuanto piensa.

No quiero alargarme demasiado. Este, como no podía ser de otra manera, es uno de esos relatos difíciles de escribir y de leer. Quizás porque para mí se trata de una situación personal. Quizás porque en sí el tema que describe (pese a subyacer disfrazado), es complicado, triste y duro. ¿Recordáis aquel texto sobre el Alzhéimer? Pues este también habla de un hombre abatido por los recuerdos que hacen la maleta y abandonan su refugio en la memoria.

Cuando redacté el primero no podía imaginar lo que sería vivirlo. Hoy lo sé. Por eso escribo otra vez sobre ello. Porque las palabras seguirán ahí cuando los recuerdos cierren la puerta para no volver. Cuando la razón no entienda y el tiempo apremie. Cuando todo lo que nosotros recordemos sea un sueño lejano para mi abuelo.

Mil gracias por pasaros por Crónicas de Radhuk. ¡En la próxima entrada espero poder sorprenderos con un relato más amable, que ya toca!

Disfrutad de lo que queda del domingo.

Besos literarios.

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Humanos de arena

Aunque 24 horas tarde… ¡Feliz Navidad, viajeros!

Hace unas semanas estuve en Oporto. Fueron tan sólo dos días, pero bastaron para conocer casi todos los entresijos de una bonita ciudad que parece haberse quedado estancada en el tiempo. Romántica, bohemia y melancólica a partes iguales, me inspiró a escribir el texto que tenéis a continuación. Un tanto agridulce, eso sí, pero tal vez sea porque es la imagen que me quedó de Oporto y con la que lo recordaré.

No me entretengo más 🙂 Espero que disfrutéis de estos «Humanos de arena».

¡Mil besos!

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