Tan absurda

Tan absurda

Siglos han pasado desde el último post. No quiero ni ver la fecha en la que publiqué la última entrada por no pensar otra vez que he roto la periodicidad de publicación que acostumbraba tener este blog. Lo siento. No ha sido un mes agradable para mí, pero mejor no entraré en detalles. No es lo que importa ahora.

Vuelve a Radhuk el verso en prosa. Y lo hace con un relato de los que tanto parecen gustarme. De los desgarrados, las espinas clavadas en el corazón. En fin, supongo que en estos casos uno no elige de quién se enamora… ni lo que escribe.

Espero que lo disfrutéis 🙂

¡Nos leemos!

Tan absurda

Tan absurda. Como un sol que no calienta, las palabras necias contra la pared. Sintiendo la nada como si nada. Y ese vacío que ahoga. Mis cuervos contemplando las lágrimas tras el cristal. Tan absurdas. Tan rotas. Rota.

El corazón sangra sus pedazos; mi boca, las dudas que perforaron la tuya. Y muda, tan muda, se escapa el alma en cada suspiro. Que mis «te quiero» se ocultan entre las sombras que tiñen mis ojeras de negro, todos los que aún me quedan por gritar. Huérfanos los besos olvidados, huidizos, sin adoptar. Las caricias sin dueño y consternadas en el tiempo tiemblan en mis recuerdos. Por los que ayer moría, los que hoy me matan. Y malgasto palabras al aire, segundos que desperdicio pensando en nadie. Malgasto la tinta sobre el papel, la sangre en mi piel, creyendo que sin ti soy alguien. Una quimera, estrella fugaz.

Tan bella. Tan libre.

Tan absurda.

Busco la alegoría de la melancolía; la metáfora de la agonía que resquebraja el sentido de mis letras. El sentido de todo aquello que tocaste, tus deseos dibujados en mi espalda, el frío de esa noche, la lluvia tiroteando mi cuerpo sin cesar. Fuego a discreción. A veces creo que no soy sino lo que tanto te pienso entre llantos de sal. Un reloj condenado a fallar. Tic-tac. Así mi voluntad empaña la ventana que tantas veces me hizo saltar a tu lóbrego abrazo. Donde me hallé perdida, donde ansiando vivir, moría. Donde me odiaba y te quería.

Tan absurda… Como un sol que no calienta, las palabras necias contra la pared. Sintiendo la nada como si nada. Y ese vacío que ahoga. Mis cuervos contemplando las lágrimas tras el cristal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.