Universo

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«Vie(r)nes». En alguna parte leí ese juego de letras y paréntesis (seguramente en Twitter). Me pareció increíble cómo una simple palabra podía decir tanto con tan poco. Creedme, porque de ella salió el texto que tenéis a continuación.

Hace unos días, por cierto, terminé de leer El Mar Infinito, de Rick Yancey, así que pronto habrá reseña de esta segunda parte de La Quinta Ola. Ahora he decidido retomar Los hombres que no amaban a las mujeres, novela que tengo pendiente desde hace por lo menos cinco años. Supongo que cuando me regalaron el libro no era el momento propicio para sumergirme en el mundo de Millenium, cosa que el tiempo se ha encargado de cambiar.Y como no puedo estar ni un día sin mi dosis de literatura, ya estoy viviendo las vidas de Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander.

¡Disfrutad del «vie(r)nes» y, por supuesto, del fin de semana!

¿Seguimos leyendo?

Universo, Crónicas de Radhuk

Nos vestimos de tormentas grises, de cuentos tristes y salimos a la calle. La nieve muere en el rostro, se sumerge en la sangre y huye despavorida de nuestros besos, los de enero, los de cualquier catorce de febrero marcado de prosa y verso, de rosas. Nos disfrazamos de princesas y príncipes infelices, coleccionables, y caminamos sin rumbo por Gran Vía, perdiéndonos en la niebla blanca que abriga el cuello de Madrid como si fuera de lana. La silueta desdibujada de los edificios se adivina entre la bruma. A veces, tú; a veces, yo. A veces son nuestros descabellados planes los que nos impulsan a conquistar el cielo estrellado, el que duerme entre tus sábanas lisas de color morado. Somos la canción infinita, el tiempo aprovechado en cada semáforo y la excusa. La perfecta imperfección denominada amor. Este tictac desenfrenado escondido en la famosa Calle de la Melancolía sobre la que un día escribió algún cantautor.

Leo las ganas en tus labios. Lees la respuesta en los míos. Boca a boca. No, no hay preguntas. Y sigue nevando mientras me escribes, mientras te redacto. Sigue nevando mientras los faros iluminados de los coches nos alumbran y a mí se me antojan planetas lejanos. Sonríes. El universo entero se columpia en nuestros años. Tú, 19; yo, 24.

—Nuestra próxima conquista es el espacio.

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