Fugaz, divertido, lacrimoso, entretenido, fotográfico, deportivo, alcohólico, agotador, confuso, dividido, soñador, desilusionador, frío, cálido, extravagante, curioso, literario, musical, pornográfico, soleado, lluvioso, absurdo, ridículo, triste, risueño, hablador, sms (o whatsapp) que viene y sms que va, llamada entrante y llamada que deja de entrar, ficticio, real, expectante, teatral, (en lo personal, raro, pero raro, raro), falso, sincero, mentiroso, bromista, pesado, denso, cómico, el “te quiero” y también el “te odio”, el tira y afloja, el sube y de paso el baja, el “uf… qué lío” (literalmente), el “luego hablamos”, “tengo algo que contarte”, “tenemos que hablar”, “ya hablaremos”, “¿estáis hablando?”, “te llamo y me cuentas”, “¿os habéis liado?”, y el “en serio, ¿qué estamos haciendo con nuestras vidas?”, desastroso, eufórico, depresivo, enigmático, festivo, caótico, otra vez (y unas cuantas más) alcohólico, doloroso, olvidable, inolvidable, extraño, insustancial, enamoradizo, febril, loco, cobarde… pero sobre todo surrealista.
Añádale usted al invierno una cucharada de tranquilidad, una pastilla efervescente de frío, remueva y espere. El nuevo verano traerá sorpresas por igual.
Fotografía: el coleccionista de instantes (Flickr)
