La realidad, a veces cruda, nunca (o casi nunca) es lo que solemos esperar. Es la encargada de romper sueños e ilusiones, de hacer que nos empotremos siempre contra el mismo muro, la que nos hace caer en la cuenta de lo estúpidos que podemos llegar a ser por creer que algún día viviremos en la pradera de Windows XP como Dios nos trajo al mundo mientras damos saltitos con un soniquete cursi de fondo.
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| La pradera de Windows XP (jacilluch, Flickr) |
Sin embargo, la realidad tiene más de dos caras, como todo y todos. Sería absurdo quedarnos solo con la cruz de la moneda. No hablaremos de realidad aumentada ni virtual. Eso es otro mundo distinto y fascinante del que hay mucho que comentar, por qué no, pero no es lo que aquí nos atañe.
Sálvese quien pueda, amigos míos, porque (¡sorpresa!) ya hasta el Papa dimite, renuncia, abandona… Hoy. Ahora. Cuando ya nadie cree en los políticos ni en sus promesas, cuando toma consistencia eso de «poderoso caballero es Don Dinero», cuando la justicia brilla por su ausencia, cuando son más los que cada día alimentan la cola del paro y los que no llegan a fin de mes, cuando los desahucios terminan en suicidios, cuando lo único a lo que nos podemos aferrar es a la creencia de que tal vez no hoy ni mañana, pero que algún día saldremos de esta y viviremos felices (y ridículos) en la famosa pradera de Windows, llega la realidad para decirnos que el representante de San Pedro en la Tierra, Benedicto XVI (y sus anillos de oro), renuncia «por falta de fuerzas«. ¿Y las nuestras dónde están? ¿Nuestras ganas de seguir adelante con unos líderes corruptos que sin importar su partido ni sus ideologías embolsan millones de euros en cuentas de Suiza? La fe, el único pilar lógico que podía mantenerse en pie, se resquebraja hoy, 11 de febrero de 2013, un poco más.
Escéptica y cada más atea y apolítica ya no creo en la Iglesia. Mucho se ha contado de un hombre llamado Jesús de Nazaret, pero nunca se dijo que Él dimitiera. No al menos que yo sepa. Pero el representante de su discípulo sí lo hace como lo hecho Annette Schavan, la ministra alemana de Educación después de que salieran a la luz sus plagios en su tesis de fin carrera. Fraude. Pero sin ir más lejos, Jesús Sepúlveda, exmarido de la ministra de Sanidad española Ana Mato y exalcalde de Pozuelo, es hoy también el hombre que dimitió dos veces. Primero en 2009 al ser imputado por el caso Gürtel. Y segundo este año tras ser despedido del Partido Popular, del cual seguía formando parte.
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| Benedicto XVI (Peter Nguyen, Wikipedia Commons) |
Ya no se hacen locuras por amor. Eso también pertenece a la famosa pradera de Windows, la de los cuentos chinos, la que en realidad sufre una terrible sequía. Ahora se llevan las dimisiones de nuestros líderes y sus renuncias y cada vez cobra más fuerza el pensamiento de que no existen la izquierda ni la derecha, sino los de arriba y los de abajo. Es la última moda y ahora estamos de rebajas.
La realidad, y disculpad que repita una y otra vez la misma palabra, es que nosotros aquí seguimos y aquí estaremos soportando viento y marea. Porque nosotros, queridos lectores, no podemos renunciar.


Feb 11, 2013 3:51 pm
Entiendo tus críticas, pero no las comparto. No me parece que la renuncia de Benedicto XVI sea un acto reprobable, ni mucho menos motivo suficiente para resquebrajar la fe de ningún creyente. El papa es la cabeza visible de una institución humana, repleta de luces y sombras a lo largo de su historia, y hoy tan denostada como querida en el mundo. Supongo que para el ejercicio de sus funciones necesita encontrarse en perfectas condiciones físicas y psíquicas, lo que no es fácil en un hombre de su edad. Si él siente que ya no es capaz de desempeñar sus tareas y su magisterio con la exigencia que se le requiere, creo que ha actuado con coherencia y honradez.
Feb 13, 2013 8:24 pm
A saber por qué ha renunciado el Papa… Raro, raro, raro… Son muchos otros los que tenían que dimitir de sus funciones públicas, pero cómo renunciar a una posición de poder que llena de oro sus bolsillos mientras a el resto se nos recorta y recorta. Solo hacen leyes en su propio beneficio… Qué vergüenza!
Y sí, nosotros no podemos renunciar, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Todo son mentiras y huele a podrido. Hay que sacar la basura fuera y respirar otro aire. Otro mundo es posible, pero hay que luchar por él