¡Bienvenidos, viajeros! Es miércoles y eso significa que hay un nuevo relato en Radhuk, el último de septiembre. ¿Una despedida, quizás? Sólo para cerrar el mes, aunque el siguiente texto habla de otro tipo de adiós. Una paranoia más salida de esta cabecita inquieta. O de este curioso corazón que no deja de hacer de las suyas. Este es otro de sus actos de rebeldía literaria.
¡Disfrutad del resto de la semana!
¿Seguimos leyendo?
Me dueles. En la inhalación y la exhalación de mis pulmones, me dueles. Me dueles en los versos que te regalo en primavera, en la prosa gris de un otoño aún más incoloro. Me dueles en mis dudas, en mi realidad, en el cuerpo y en el alma. En el recuerdo anclado al corazón perdido que vaga llorando, me dueles, deshaciéndose en suspiros, evaporándose en el viento que aún conserva tu perfume. Como el último punto suspensivo, como el final más ambiguo.
Que sin querer acabamos queriendo. Que sin ser nada terminamos siendo. Y por eso me dueles. Me ahogas, me callas. Por eso me matas.
Me dueles en cada poro que rozaron tus labios, en el rastro de tus manos descendiendo por mis hombros y en el refugio que construiste en mi pecho. Me dueles en el amargo café de las mañanas y cuando atentas por las noches contra los sueños que me hablan de ti. En el camino de vuelta a casa, en los amaneceres que muestra mi retrovisor, en el asiento trasero del coche. Me dueles en pasado, presente, futuro y hasta en el condicional si hace falta. En los adverbios de mil oraciones subordinadas; en las ecuaciones, las integrales y las derivadas. Y en las fotografías, donde tus ojos no son más que papel velado por tu propia sonrisa. Y en las estrellas que arañan el cielo y se desprenden de su manto azul marino. En ese límite que hiciste infinito también me dueles.
Que fuimos la perfecta coincidencia del mes de enero y la certeza de agosto. Dos corazones rotos que unidos supieron arreglarse, supieron perdonarse y empezar de cero. Pero hoy sólo eres aire comprimido que ametralla mi respiración, aire sólido y denso que aprieta mis huesos. El grito ahogado y el cruel silencio. Una paranoia entre un millón de cientos hundida en mi pecho. Un par de eternidades sin fecha de caducidad.
Y por eso me dueles. Por eso me seguirás doliendo.

Sep 30, 2015 3:04 pm
A mí me dolería mucho que no acabaras escribiendo algo verdadereramente grande, teniendo en cuenta lo bien que ya lo haces y lo joven que eres..
Tienes toda la vida por delante, no la desperdicies
Firmado: el abuelo Cebolleta.
Como siempre, enhorabuena y mucho ánimo.
Sep 30, 2015 3:10 pm
¡Muchas gracias por el comentario, Nicolás! Y también por mudarte a esta versión de Radhuk.
Ojalá llegue el tiempo de las grandes historias. Es mi sueño con letras mayúsculas.
¡Abrazos!
Oct 2, 2015 8:00 am
Que llano el camino, y que fuerte pisas. Gracias por transmitir las emociones de manera tan bonita.
Oct 2, 2015 1:27 pm
¡Hola, Nuria! ¡Muchas gracias a ti por pasarte por Radhuk, leer y comentar!
¡Besos!
Oct 8, 2015 10:29 pm
increíble como describes el sentir en el desamor…y que sólo se entiende cuando se ha vivido…me ha encantado! (y me he emocionado:)
enhorabuena
Oct 9, 2015 2:00 pm
¡Hola, Mónica! ¡Bienvenida a Radhuk! Muchas gracias por pasarte por el blog y por tu comentario, claro 😉 Me alegro de que te haya gustado. ¡Un beso y feliz fin de semana!