Para ser escritas… las palabras

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Quítamelo todo. Róbame el alma, los besos que no le di, las caricias suspendidas en el aire o los susurros que no escaparon de mi boca. Arrebátame la vida. Maltrata mis días, mis noches. Quédate las lágrimas de amor no correspondido. Sustrae mi aliento. Ódiame en silencio. Aleja de mí la música, los pasos de baile, la sutil aproximación que a veces consigue acortar demasiado las distancias. Rompe mi falda blanca, la de vuelo, esa que tanto me gusta. Destroza mis tacones. Aumenta los centímetros que separan mi piel de la suya. No me importa. Te daría todo, todo… Todo para que no me quitaras mis letras, las palabras que escribo, la poesía, los versos, aquello por lo que vivo. Todo para que no te lleves lejos mis folios en blanco, la prosa, los verbos conjugados, las vocales ni las consonantes. No te lleves aquello por lo que respiro, de verdad. No sé cómo pedírtelo. No me quites la ilusión de ser única en algo, de ser grande, de hacer frente a tus ojos claros, a tu experiencia de haber amado. Déjame ser libre en mi mundo literario. Quítamelo todo, róbame el alma… pero deja vivas para ser escritas… las palabras.

Fotografía: Esther Ampuero Gordo

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