Ella y yo tenemos un juego secreto, nos escribimos a escondidas de nosotros mismos. Paralelamente a lo que decimos y vivimos estando juntos, nos escribimos, como si fuéramos nosotros dos, pero en una segunda vez. De lo que escribimos en esas cartas (notitas) nunca hablamos. Es allí donde decimos, de todas formas, las cosas auténticas.
Alessandro Baricco, Emaús
¡Muy buenas, aventureros de Radhuk! Después de un tiempo sin dejar caer por aquí ninguna reseña y tras haberlo adelantado en anteriores entradas, por fin puedo traeros mi opinión sobre Emaús, novela del autor italiano Alessandro Baricco.
La melancolía y el lirismo van de la mano en esta historia que cuenta las vidas de cuatro adolescentes anclados en los dogmas de la fe, a la que dedican cada parte de su tiempo. Baricco narra en un ambiente asfixiante, casi agónico, las dudas de los cuatro amigos y su camino hacia la madurez en una novela en la que al lector puede resultarle sencillo hallar las respuestas correctas, al contrario que sus protagonistas, cegados por el convencionalismo y un fuerte sentimiento religioso. Al menos hasta que Andre, una joven liberal y extrovertida, sale a escena y trastorna todas sus vidas… y sus valores. ¿Era todo mejor antes de su llegada o después? Emaús no es una novela que trate el tema de la transición a la vida adulta. No es una novela de amores prohibidos y sentimientos vetados. Alessandro Baricco invita durante toda la obra al lector a reflexionar sobre su propia existencia, sobre su vida y sus pensamientos.
Pese a su corta extensión y aunque en él encontremos escenas escabrosas o de sexo explícito, Emaús es un libro duro y difícil de leer, pero ante todo es revelador.
Si queréis saber más, os dejo la vídeoreseña de la novela 🙂
¡Disfrutad del fin de semana! ¡Besos!

Ene 31, 2016 12:17 am
Aunque parece que un problema técnico (la imagen está bloqueada, y nada aparece cuando le doy a «seguir leyendo») me impide ver la videoreseña de la novela, me basta con lo poco que he leído para parecerme que esta es una novela interesante, digna de ser leída. Las dudas religiosas, y de cualquier otra índole tienden a fortalecernos, y no desaparecen ni mucho menos con la adolescencia. Más bien se acrecientan con el paso de los años. Para quien la tiene, la fe le ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva, y normalmente (salvo los casos de fanáticos o fundamentalistas) a ser mejor persona. Pero no menos cierto es lo que apunta Hergé (el creador de Tintín), en el sentido de que «A menudo que uno deja de mantenerse firme en sus opiniones, la vida se vuelve más fácvil. Nietzsche decía que todas convicción es una cárcel. Terrible verdad».
Un abrazo para ti y para tu familia.